PROPOSITO
En los momentos de silencio divino es donde se forja la fe más profunda. Aprende a escuchar de otra manera. Hay temporadas en la vida donde oramos, buscamos y aun así parece que el cielo está cerrado.
Pero el silencio de Dios no es su ausencia. Muchas veces, es en el silencio donde El está haciendo su obra más profunda. Como el alfarero que moldea el barro en silencio, Dios trabaja en lo secreto para producir algo hermoso.
El profeta Habacuc conocia bien está experiencia. Su respuestá fue: «Aunque la higuera no florezca… con todo, yo me alegrare en el Senor» (Habacuc 3:17-18). Esta es la fe que trasciende las circunstancias.
Te invitamos a que en lugar de interpretar el silencio como rechazo, lo veas como una invitación a profundizar. A buscar con más intensidad. A confiar cuando no puedes ver.